agosto 11, 2012

Ninguna vida sin ti.

Jazmín Castilla Castilla

Estoy destinada a ti, a tu cuerpo flaco, a tu piel blanca y tibia, a tus lunares desordenados, a tu cabello caracoleado y a tu risueño andar.

Estoy destinada a ti, a tus dientes disparejos, a tus ojos de aceituna, a tus piernas largas y al dolor de tu cresta ilíaca sobre la mía.

Estoy destinada a saborearte en mi memoria, a citarte en sueños, a buscarte en conversaciones con amigos, a coincidir con tus sitios y a fingir las lagrimas cuando te encuentro.

Estoy destinada a soportar los designios de mi historia apartada de ti y a que me pregunten el cómo estoy sin tener unas respuesta sincera que no incluya tu sonrisa ausente en mi presencia.

No hay vida sin ti, pues este crónico romance con mis recuerdos embalsama mi pasado, mi presente y mi futuro con el olor de tus manos sobre mi frente, brama tu nombre, me acaricia como tú y me extingue como lo hiciste con tus besos.

Ninguna boca como la tuya, ninguna esperanza tan lejana a mi como las que seguías, ninguna historia tan llorada como la nuestra, ningún futuro con sonrisas, ningún placer sin tu cuerpo, ninguna vida sin ti...

Soportaría esta enfermiza realidad si tú estuvieras destinado a mi.